Adelgázame o déjame, pero miénteme otra vez

Ya tenía ganas de escribir la reseña del nuevo libro de mi compañero Juan Revenga: “Adelgázame, miénteme”. Primero por ser un gran libro,  pero además porque creo que ha escogido un tema que a todos los profesionales nos da bastante por saco como es el de las dietas milagro (y toda su parafernalia asociada).

ADELGAZAME

Que yo os venga a contar ahora que Juan Revenga escribe bien, me lo ahorro, no en vano es el responsable de unos de los mejores blogs de nutrición: El nutricionista de la general, imperdible. Además es un gran divulgador, así que si tenéis oportunidad de ir a una ponencia o clase suya lo recomiendo encarecidamente.

Lo que de verdad me ha gustado de este libro es que (una vez más) estamos de acuerdo con algo que yo digo mucho a mis pacientes: Las dietas milagro… funcionan.

Así es señores, una dieta milagro (como todo producto que se lanza al mercado) tiene una finalidad que es vender y hacer caja. Y eso lo consigue la dieta, método, productos asociados, libro de turno, pildoras, etc… cada año coincidiendo con la “operación biquini” de forma sorprendente. Así que vamos a reconocerlo, objetivo conseguido.  Eso sí, si esperabas que la finalidad de este tipo de dietas fuera que la gente adelgazara, te estás equivocando, si además pretendías que cumpliera con sus promesas de ayudar a que la gente lo haga de forma fácil, sencilla y de una vez por todas… permíteme: JAJAJAJAJA. No hay negocio en eso… ¿O si?

El otro día le comentaba a un paciente en consulta que la finalidad de su tratamiento dietético no era adelgazar, sino que aprendiera a comer sano, consiguiera sus objetivos y sobre todo… los mantuviera. Y que eso implicaría que no volviera a necesitar nunca más de un dietista-nutricionista (al menos para perder peso). A lo que me contestó: “Si yo aprendo a comer bien y ya no te necesito, tú pierdes un cliente”. Pues si, eso es lo que diferencia a los profesionales de los idearios de este tipo de productos adelgazantes, ellos tienen fortunas y nosotros… principios. Pero os aseguro que tal y como esta el patio y con la pandemia de obesidad actual en aumento difícilmente nos quedaremos los profesionales sin clientes… y los vende humos sin el chollo.

Volviendo al libro, lo que más me gusta es que Juan con toda la sutileza del mundo nos viene a decir: te están timando, pero eso ya lo sabes, lo peor es que te dejas. Y ese es el problema. Muchos de nosotros como potenciales consumidores creo que tenemos las suficientes luces como para ver que algo huele a tufo… solo que a veces la necesidad ayuda a que nos dejemos engañar, la teoría del “por si acaso esta vez si”.

Pues te voy a hacer un resumen rápido del libro… no funcionan. Ni esta ni ninguna. Es muy fácil distinguir este tipo de fraudes, pero a veces hay que reconocer que los muy “**” … se esfuerzan y mucho porque parezca que nos están diciendo la verdad, incluso que tienen la razón, con toda su verborrea seudocientífica asociada.

Para mí lo más sangrante de todos los métodos que se exponen en este libro son dos: el primero, el que se refiere a la venta en farmacias. Lugar en el que todos confiamos por formar parte del sistema de salud y tener al frente a profesionales cualificados. La mierda es mierda, te lo vendan en un todo a cien o en una farmacia, pero cuando lo ves en su expositor, con esas frases tan incitadoras, esos diseños tan currados, piensas: “mi farmaceútico de toda la vida no me va a engañar, esto debe pasar unos controles super estrictos que no pasan los comercios vende pastillas de calle…” error.

La otra va por el mismo camino, esos pseudoprofesionales sin principios, “doctores” que avalan este tipo de dietas, productos y engaños, saltándose a la torera el código deontológico. Estos si… me escuecen bastante, como “bata blanca” y profesional sanitario. Porque desmentir a un señor que vende coches… pase, pero a un compañero que pone su nombre, trayectoria profesional y experiencia al servicio de empresas vende humos… cagüen

Para que lo veamos mucho más claro Revenga nos hace un resumen de lo que han sido estos métodos a lo largo de la historia reciente, si señores, no hay nada nuevo, a estas alturas ya está todo inventado, le pongan el nombre que le pongan cada año por estas fechas. Para ello utiliza analogías en forma de cuentos con la que nos expone estos casos reales y tan actuales (ya os he comentado que es un gran divulgador). Si te hace gracia su historia sobre la autoescuela es que ya sabes de que (quién) nos está hablando, y si, su forma de timar al personal es tan flagrante como se muestra en esta fábula, pero son millones las personas que han caído en su “método”.

Pues lo dicho, lean “adelgázame, miénteme”. Saquen sus conclusiones, ríanse si se dan cuenta de que son uno de los muchos consumidores a los que han timado alguna vez con este tipo de fraudes y oye ya de paso… aprendan algo.

Bárbara Sánchez

Dietista – Nutricionista

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