El Dietista – Nutricionista, pequeña reivindicación.

“Graduada en Nutrición Humana y Dietética”

Hoy he ido a por mi título de grado a la universidad, después de un año de terminar y sin más motivo que el tener tiempo libre. Es triste decirlo, pero no, no me ha hecho ilusión.

Recuerdo cuando acabé la diplomatura en el 2008, después de 3 años de carrera y las ilusiones que tenía. A la semana conseguí mi primer empleo. Enseguida comencé el máster. Me encantaba lo que había estudiado y quería continuar aprendiendo y forjarme un futuro dentro del mundo de la nutrición. Yo siempre tuve claro que me dedicaría al trabajo en consulta, siempre me ha gustado el trato cara a cara con la gente. También al deporte, por cuestiones familiares he crecido dentro del mundo del fútbol y desde el principio vi claro el papel fundamental que jugaba la alimentación en los deportistas.

Pero últimamente cada vez son más los casos y situaciones en los que te planteas que algo va mal en nuestra profesión, las dudas de si seguir peleando o abandonar, las dificultades para vivir de nuestro trabajo. Es evidente que el tema laboral está mal en España y para todos. De eso no hay duda. Yo me siento una privilegiada, de mis compañeros de promoción soy de las pocas que vive (malvive) de la nutrición. Y eso pasa por emprender, innovar, arriesgarse y reciclarse constantemente.

Los otros.

Pero si hay un problema dentro de nuestra profesión, la de los dietistas – nutricionistas, ese es el intrusismo. A menudo nos quejamos de cómo médicos, farmacéuticos o enfermeros se autoconceden diligencias para realizar nuestras funciones. Pero hay que mirar más allá. Cuando una persona con un “curso online” o que “ha leído mucho” decide realizar una labor que nos pertenece y lo permitimos estamos echando tierra sobre nosotros mismos.

Debemos pelear por el reconocimiento que nos merecemos. Si una persona va al fisioterapeuta cuando le duele la espalda, al podólogo para cuidar sus pies. ¿Por qué no ir a un nutricionista para aprender a comer? ¿Para tratar enfermedades directamente relacionadas con la alimentación? ¿Para prevenir futuros problemas de salud? Debemos hacernos necesarios. Y eso pasa por el reconocimiento.

Solo en esta semana puedo enumerar una serie de situaciones que me han llevado a superar mi límite:

–          Una farmacia de mi barrio ha decidido costear un “curso” de nutrición a sus auxiliares para incorporarlo como nuevo servicio, en el cartel pone “Servicio de nutricionista”.

–          Una persona me escribe un mail contándome lo que “suele comer” para que le diga si está bien o no, así por encima. (por supuesto sin pasar por consulta, sin darle importancia ninguna).

–          Un antiguo paciente me dice sin reparos que ha fotocopiado sus dietas y se las ha dado a una serie de conocidos, pero que, eso sí, les funciona muy bien y están muy contentos con los resultados.

Si permitimos esto, nos estamos perjudicando a nosotros mismos.

Los nuestros.

Mención aparte merece la relación entre los compañeros profesionales. Si de algo nos sirven las redes sociales es para conocer a compañeros, compartir ideas, aprender de ellos. Pero nunca, y bajo ningún concepto debemos perdernos el respeto.

Hay muy buenos dietistas – nutricionistas en España. También fuera, pero me centro en los nuestros. Tienen buenas ideas, trabajan muy bien y hacen publicaciones en diferentes webs y blogs que realmente merece la pena seguir. Siempre hay algo que aportar.

Hago mención a esto por otra situación ocurrida esta semana. A raíz de los artículos sobre anorexia en twitter una compañera se puso en contacto conmigo para que le aportara información sobre el tema,  porque había decidido utilizar la idea para un programa de televisión en el que colabora como profesional. Por supuesto acepté y contesté a sus preguntas. Cuál es mi sorpresa que al enviarme el vídeo de dicho programa en ningún momento se me cita a mi o al blog como fuente. Incluso después de citar algunas de mis palabras textualmente.

En otra ocasión descubrí que un compañero estaba utilizando informes redactados por mí para sus pacientes, sin pedir permiso, había omitido el nombre, pero no se había molestado ni siquiera en borrar mi número de asociado de la AEDN. Por supuesto lo negó.

Esto además de ser una falta de educación forma parte del problema. Si yo cito a un compañero en cualquier tipo de publicación es porque le estoy dando notoriedad como experto en el tema. Porque nosotros somos los mayores expertos en nutrición. Y debemos apoyarnos.

Lo mismo pienso cuando veo compañeros que ofrecen sus servicios cobrando cantidades ridículas. El que no se establezcan unos mínimos nos perjudica a todos además de fomentar la competencia desleal. Los primeros que debemos valorar nuestro trabajo somos nosotros mismos.

Otro ejemplo es el auge de empresas que venden sus productos y contratan nutricionistas ha sido la tendencia de los últimos años. Trabajos muy mal pagados, en los que el nutricionista queda reducido a un comercial que debe “meter” ante todo sus productos. Eso genera desconfianza en la gente.

Y ahora, ¿qué?

Si hay algo que debemos tener claro es que el reconocimiento de la sociedad a nuestra labor profesional solo nos llegará como colectivo. No porque un señor y sus dudosas prácticas se ponga de moda. Y los profesionales nos lancemos en masa a criticarle. Sino porque una serie de dietistas – nutricionistas hagan su trabajo, lo hagan bien, se hagan visibles a la sociedad y esta nos demande como profesionales que somos. Hacernos necesarios.

Para ello la solución pasa por organizarnos, hacernos visibles. Por ello es tan importante la labor de las asociaciones y colegios profesionales, que velen por nuestros intereses. Y esta es otra asignatura pendiente para nosotros. Me avergüenza que la comunidad de Madrid no tenga colegio profesional, como tantas otras comunidades.

Cuando nos matriculamos en la carrera nos dan un folleto de “salidas profesionales”, cada cual más estupenda, luego cuando terminamos descubrimos que no es así, que hay otras personas ocupando esos puestos. Que nadie va a venir buscando un nutricionista, eres tú el que tiene que hacerse valer. ¿Qué tal si empezamos a hacerlo posible?

Pero esto, por supuesto, no es más que una opinión personal…

Bárbara Sánchez

Dietista – Nutricionista

AEDN: 2186

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13 comentarios

  1. Mari Olcina · · Responder

    No se puede evitar el intrusionismo, se tiene que trabajar con el, hay que ser mejor y más profesional que los intrusos.
    Cada día demostralo con un trabajo serio
    y eficaz y el exito vendrá, pero hay que creer, convencer y continuar.

  2. No acabo de entender por qué cuesta tanto que reconozcan vuestra profesión, pero comparto al cien por cien el “HACEROS NECESARIOS” pero el intrusismo es una dura lacra que hay ( y se puede) vencer.

  3. Carolina N. · · Responder

    me encanta tu articulo, todos los dietistas estamos cansamos de ver como farmacéuticos hacen de “nutricionistas” en hospitales sin tener la diplomatura o grado. ¿¿nosotros por dar Farmacología en la carrera también podemos ser farmacéuticos??. creo que todos los d-n nos hemos de poner de acuerdo para reivindicar por nuestros derechos, estaría bien una manifestación de d-n a nivel nacional.
    un saludo y felicidades por tu blog.

    1. Gracias Carolina!

  4. Totalmente de acuerdo contigo Bárbara.

    Una GRAN reivindicación 😉 y mucho camino aún por recorrer…

    1. No puedo estar más de acuerdo, a ver si por fin nos unimos como gremio! Saludos.

  5. […] como por ejemplo con Bárbara Sánchez (a quien no conozco más que de leerla en su “pequeña reivindicación“) y tantos otros. Me solidarizo porque se han preocupado, todos ellos, por formarse […]

  6. Hola Bárbara,
    En Argentina pasa parecido. De acuerdo con tu pequeña “gran reinvindicación” agrego, el problema está en nosotros, también la solución.
    Saludos
    Persevera, vale la pena!
    Sandra

  7. Muy buena entrada en contra del intrusismo en nuestra profesión, felicidades! 😉

  8. Me uno a la causa. Vale ya de que nos ninguneen. Los primeros que lo tenemos que tener claro somos nosotros. Ningún D-N debe sentirse inferior en conocimientos de nutrición que ningún otro profesional de la salud! Si no empezamos por ahí, vamos mal.
    http://nutrieducacion.wordpress.com/2012/04/09/que-no-es-un-dietista-nutricionista/

  9. ¡Totalmente de acuerdo contigo Bárbara!
    Habría que respetar las competencias de cada titulación, pero el intrusismo está a la orden del día. Espero que el panorama mejore notablemente con el tiempo. Hablar y copiar es fácil, lo dificil es crear. El respeto por el trabajo de uno, es básico. Pero al menos siéntete apoyada por aquellos que te conocemos y sabemos de tu gran valía.
    Recibe todo mi ánimo

  10. En este artículo obvias a los técnicos superiores en Dietética y Nutrición, también Dietistas.
    Y sí, te tengo que dar la razón absolutamente. Hay y existen enfermeros que por el mero hecho de dar muy por encima algo de Nutrición en la carrera ya se creen tener unos vastos conocimientos, cuando su profesión va por otro derrotero completamente distinto. No por tener asignaturas de Psicología en la carrera te dota de capacidades para poder tratar a un enfermo mental, NO.

    Un cordial saludo,
    N_

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