Ana y Mía en Twitter (Parte 2)

Continuamos con la serie que Salu-Diet quiere dedicar a denunciar la difunsión de las llamadas cuentas ‘Ana’ y ‘Mía’ en las redes sociales. Cuentas que hacen apología de la anorexia y la bulimia presentándolas como algo idílico. Toda una red de perfiles que comparten experiencias camufladas en el anonimato que da Twitter.

En el primer post relacionado con el tema, Salu-Diet presentó como identificar estos perfiles, descubriendo algunas de sus rutinas, sus objetivos o metas, sus formas de autodenominarse, sus enemigos,… Todo un universo algo macabro en el que estos perfiles navegan para hacer frente común a sus debilidades, exteriorizando sus “logros” y siempre con la conciencia de que lo que están haciendo está mal hecho.

Una red ajena a los padres, ese gran enemigo de todas (y todos) las Ana y Mía. Unos padres que pueden permanecer ajenos a todo lo que sus vástagos –como en otros aspectos- llevan a cabo delante del ordenador y con sus teléfonos móviles. De nuevo, la prevención paterna –y el control del uso que los menores hacen de Internet- puede ser una medida eficiente para descubrir en casa el problema.

¿Pero cómo actuar ante cuentas ‘Ana’ y ‘Mía’?

De nuevo, como en otros muchos asuntos, los mecanismos de seguridad en Internet no parecen eficientes para controlar un problema como es la difusión de las cuentas que hacen apología de dos enfermedades como la anorexia y la bulimia.

En el verano de 2011, la realidad de estas cuentas llegó a la actualidad. Una polémica suscitada en Twitter trascendió la frontera de los 140 caracteres y llegó hasta la sociedad. Al final, Twitter anunció que no cerraría estas cuentas aduciendo a la libertad de expresión. Incluso, la campaña de presión que hicieron un buen numero de usuarios hizo el efecto contrario, reafirmando el objetivo de las ‘Anas y Mías’ y haciéndolas más fuertes frente a los “débiles”.

Incluso, al denunciar estos perfiles al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, la respuesta no es nada contundente, señalando que, por desgracia,  “la apología de la anorexia y la bulimia  no está considerada como hecho delictivo”.

Básicamente, un juez no podría intervenir para cerrar cualquiera de estas cuentas como ha sucedido en caso de amenazas, injurias o fraudes. No obstante, la Guardia Civil señalaba que si recibían información sobre esos perfiles, procederían a solicitar su retirada. Así lo hicieron. Y Twitter hizo caso omiso como hemos citado anteriormente.

Este vacío legal –y toda aquella polémica- hizo fuertes a las “Anas” y a las “Mías”, reafirmándolas en sus objetivos, sus metas y sus batallas, denunciando ser las víctimas de una sociedad que no comprende sus anhelos.

Carreras hacia una meta sin destino

La difusión pro-Ana y pro-Mía no se ciñe sólo a Twitter y a la difusión de sus ‘logros’. También hay toda una red de blogs dedicada a difundir este tipo de perfiles. Incluso aconsejando las mejores formar de alcanzar los objetivos. En definitiva, buscando la mejor manera de avanzar en la enfermedad.

El blog Blue & Tanit lo describe muy bien en un post de abril de 2009. Señala bitácoras en las que se usa “un idioma extraño, en lenguajes de carreras, de metas, de debilidades, y todo como consecuencia de una búsqueda de la delgadez”.

Incluso destaca en la entrada que lo que más asombró a este bloguero, “por no decir que aterró”, fue el amplio conocimiento que tienen de lo que hacen, “no sólo en el tema de contar calorías, también en los efectos de no comer o de vomitar, y en la forma cruda en que los aceptan y los forman parte de su mundo.

Si nos adentramos en las profundidades de estos blogs, especialmente en sus comentarios, se pueden encontrar cosas que llegan a herir sensibilidades. Es en ese momento cuando se hace más evidente la necesidad de denunciar y cuestionarse cómo las autoridades o, en su caso, Twitter, puede llegar a permitir este tipo de actos que ponen en peligro, ya no sólo a las personas que los escriben, sino otros jóvenes que puedan leerlo, sentirse animados y tentados a caer en lo mismo.

Uno de estos macabros ejemplos son las llamadas carreras de ayuno en los que se anima a participar y a inscribirse con una sola finalidad: estar en ayuno durante el mayor tiempo posible. Y por supuesto, contarlo. El ganador, al final de la competición, será aquel que haya adelgazado más o más puntos haya conseguido. Estas carreras suponen un enorme riesgo para salud e incluso pueden llevar a una meta trágica como es la muerte.

El mundo de ‘Ana’ y ‘Mía’

Comenzar a seguir estas cuentas, entrar en su universo es entrar a un mundo paralelo en el que la enfermedad se convierte en un reto. Alcanzar una perfección basada en la extrema delgadez, anunciar éxitos y fracasos, reírse de las debilidades ajenas,… son la tónica habitual de todos estos perfiles.

Como hemos visto en estas dos primeras entradas, estamos ante un problema de difícil solución, principalmente potenciado por el anonimato que ofrecen las redes sociales. Y, como hemos citado anteriormente, quizás sea la prevención paterna –o familiar- la principal vía para atajar esta situación.

Igual que se observan comportamientos irregulares en las enfermas y enfermos de anorexia y bulimia, habrá que empezar a mirar en las redes sociales: en los universos y personalidades 2.0 de los enfermos.

Todo esto hasta que ocurra un drama. Hasta que una historia cruel nos sorprenda y trascienda a los medios de comunicación. Entonces, nuevamente, será tarde y nos lamentaremos de no haber hecho antes. La prevención es posible. La denuncia tiene que seguir existiendo y tanto Twitter como las autoridades deberían activar mecanismos de alertar eficientes para actuar ante estos casos y poder informar a los familiares.

PD: “1espejo1000ventanas”, la otra cara de la moneda

No queríamos acabar con esta segunda entrada sin olvidar que no todo es negativo en la Red en relación con la anorexia y la bulimia. Existen iniciativas como “1espejo1000ventanas” con la que personas que han sufrido un Trastorno de la Conducta Alimenticia cuentan sus vivencias para sensibilizar a la población y ayudar a otras personas que se encuentren en la misma situación.

El propio sitio lo dice en su subtítulo: “Trastornos Alimentarios en Positivo”. Y desde su introducción lanzan un mensaje positivo, de ánimo: “…ese día comienza el camino de la recuperación (…) Irás sustituyendo los espejos de nuevo por ventanas por las que entrará el aire que has necesitado”. Y hace hincapié en la importancia de las redes de apoyo. Al contrario que ‘Ana’ y ‘Mía’ que tienden a la destrucción mutua, en este blog recuerdan que “con tu esfuerzo pero también con mucho apoyo, conseguirás abrir tantas ventanas como desees”.

 

Autores:

Bárbara Sánchez. Dietista – Nutricionista.

Juanlu Dorado. Periodista.

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2 comentarios

  1. Cordial saludo,

    Agradezco la cita a mi blog y, tal y como escribí hace años, sigo pensando que no es malo aducir a la libre expresión, por el simple hecho de que eso es, libre expresión… Sí, se habla de carreras, metas, etc… Pero nadie obliga a nadie y cada cual toma su decisión, además, y como comentábamos en mi blog, sirve también como acto de catarsis.

    Un ejemplo quizás un poco tonto es el cigarrillo, el cual, me atrevo a decir que se comercializa en todo el mundo, a diferencia de la anorexia y la bulimia en red (donde un alto porcentaje de las chicas son conscientes de las consecuencias de lo que hacen), muchas personas empiezan a fumar y no son conscientes ni de la cantidad de sustancias que eso contiene, ni del daño que hacen… Mueren miles de personas y aún así no se prohibe.

    En un mundo donde la mayoría de las cosas que se prohiben son las más buscadas por las personas, creo que eguir abogando por la prohibición es absurdo, lo que hay que abogar es por luchar contra la verdadera causa de los problemas (con educación y con amor, por ejemplo), en este caso, si es la falta de afecto, la autoestima, la presión de la publicidad y de la sociedad por el cumplimiento de unos parámetros de belleza, etc. Ir a esas verdaderas causas y combatirlas, en lugar de combatir la consecuencia, e incluso parte de la solución (también muchas chicas han desistido de esta idea leyendo y recibiendo consejos de estas blogueras y ahora twitteras).

    Cuando escribí el post que mencionan, hace rato ya, no solo visité blogs tanto a favor como en contra, también tuve la oportunidad de contactarme con una de estas blogueras y creo que ella confirma un poco esto que menciono. Por cierto, soy mujer, no hombre.

    Feliz día.

    1. Gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo en que la información y educación no solo previene también soluciona el problema. Un saludo.

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