TRUCOS PARA DEJAR DE PICAR

  • Dieta equilibrada, ¿o no?: empieza anotando todo lo que comes a lo largo del día, así sabrás cuantas veces picas y qué tipo de alimentos te tientan. Descubrirás en qué fallas y cuales son tus aciertos.
  • Al llegar a casa date una ducha: cuando llegues a casa, en lugar de pasar primero por la nevera, cámbiate de ropa o date un baño o una ducha. Puede que picar se haya convertido en tu manera de hacer frente al estrés acumulado durante todo el día.
  • Adiós al aburrimiento: es otra de las principales razones por las que picas, así que si es tu caso, busca alguna actividad placentera que te haga olvidar ese vacío en el estomago.
  • Picar mientras cocinas: el hecho de que estés preparando la cena no justifica que te comas la mitad de lo que estás cocinando con la excusa de probarlo. Una cucharadita es suficiente para rectificar la cantidad de sal o comprobar que el punto de cocción es el adecuado.
  • Merienda siempre: no dejar pasar demasiadas horas entre una comida y la siguiente te servirá para calmar de forma natural la sensación de hambre. Un yogur desnatado o un poco de queso blanco con una pieza de fruta cortada en trozos, un zumo de frutas natural o unos frutos secos a media tarde te ayudarán a reponer energía y fuerzas hasta la hora de la cena. Además, de esta forma mantienes activo el metabolismo, lo que hace que tu cuerpo queme más calorías y te ayuda a adelgazar.
  • Come lentamente: es la única forma de sentirte saciado y disfrutar de la comida. Si de verdad tienes hambre, ¿por qué no dedicas el tiempo necesario a la comida y al placer que los sabores y texturas de los alimentos te proporcionan?
  • Más agua y menos refrescos: es la bebida por excelencia para calmar la sed. Mantiene tu cuerpo hidratado, ayuda a eliminar toxinas, previene la retención de líquidos, regula la temperatura corporal a través de la transpiración y también ayuda a prevenir y aliviar el estreñimiento. Por si fuera poco, beber agua contribuye a la sensación de estómago lleno.
  • Si pasas hambre es que algo falla en tu alimentación: una dieta pobre en hidratos de carbono o en algún otro nutriente te “obliga” a compensar esas carencias comiendo entre horas. Las reservas que dispone el organismo son limitadas y, si no las repones, se agotan al cabo de ciertas horas.
  • Un paseo a tiempo…: si sientes la necesidad de tomar algo en cuanto llegas a casa por la tarde, sal a dar un paseo. Cuando regreses habrás conseguido superar el momento crítico (debes saber que un ataque de hambre dura unos 20 minutos).
  • Lleva una lista para ir a la compra: será la mejor manera de no guardar en la despensa galletas de chocolate, bolsas de patatas fritas, snacks salados…Una compra bien hecha te evita tener que improvisar los menús y es más fácil que incluyas alimentos saludables.
  • Toma infusiones: té, menta, tila o azahar, las dos primeras son estimulantes y las dos últimas tienen propiedades relajantes, no aportan ni una sola caloría (siempre que no le añadas azúcar o miel) y evitan la sensación de hambre.
  • Magnesio contra la ansiedad: el picoteo de la tarde suele estar muy relacionado con la ansiedad; el magnesio posee propiedades relajantes, que pueden ayudarte a superarla. Frutos secos, pescado, marisco, legumbres, cereales integrales y verduras de hoja verde contienen buenas dosis de magnesio.
  • Comer bien: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena: si no te saltas ninguna, es difícil que sientas necesidad de picar durante el resto del día. Al contrario de los que muchos creen, comer frecuentemente equilibra los niveles de glucosa en la sangre, lo que evita los ataques desesperados de hambre, y hace que el cuerpo tenga un metabolismo más rápido y queme más calorías.
  • Cuidado con los alimentos que enganchan: grasas, azúcares y sabores intensos se consideran estimulantes del apetito, y con el agravante de que crean hábito. También debes evitar los productos crujientes, ya que el ruido es estimulante y te lleva a comer más.
  • No te culpes: si un día caes en la tentación no te hagas reproches ni te sientas culpable. Simplemente aprende de tus errores y trata de rectificar. Intenta mantener una actitud positiva respecto a la comida. Eso significa comer sin culpabilizarte y poder disfrutar de un helado o de un dulce de vez en cuando
  • Ejercicio a cualquier hora y en cualquier lugar: realmente funciona, ya que hace que quemes calorías y además liberas endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, que hacen que te sientas bien. Practica tres veces a la semana alguna actividad que te guste.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: